Publicado el: Jue, may 9th, 2013

Los últimos aumentos y la difícil tarea de mantener en pie un comercio

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Por Iván Charello
icharello@legioneste.com.ar

 

Los últimos aumentos y la difícil tarea de mantener en pie un comercioUno de los últimos aumentos registrados en la Argentina, es el precio de algunas marcas de cigarrillos. Las quejas ante este tipo de incrementos se han alejado, pues estamos ante un cliente resignado y frente a comerciantes a los cuales cada vez les resulta más dificil llevar adelante sus negocios.

A comienzos de esta semana, la tabacalera Nobleza Piccardo anunció un aumento del 4% en sus cigarrillos. La noticia repercutió de manera dispar en los fumadores y comerciantes. Los primeros se mostraron inmutables, en tanto los vendedores acentuaron su preocupación por sus fuentes de trabajo.

“La gente ya está acostumbrada a estos aumentos. Este es un producto de lujo y el fumador estaba esperando el aumento. La inflación está afectando a todos los productos, en especial este tipo de mercaderias”, sentenció Yaqui Castro, comerciante del departamento de Junín.

Desde el rubro coinciden en que el año pasado se notaba un poco más la queja de los fumadores, seguida de una baja en las ventas que luego se regularizaba. Ante este último incremento las quejas han sido mínimas. “El aumento ya es normal”, aseguran.

 

El duelo entre la Inversión y las Ganancias

Si seguimos en el marco de los cigarrillos, la inversión que un comerciante debe hacer es muy elevada en comparación de años anteriores y las ganancias son prácticamente nulas. Lo mismo sucede con la venta de tarjetas telefónicas, cargas celularque en los últimos años ha obligado al vendedor a tener que ponerles un pequeño plus (por lo general $1) para hacerlas rentables.

“Siempre la ganancia fue ínfima y antes se los utilizaba como un llamador de clientes pero, en la actualidad, el que compra cigarrillos puede que compre unos caramelos y listo, se terminó la compra”, explica Castro.

 

El panorama del rubro comercial

Es de público conocimiento que los aumentos se registran en todos los productos, aunque el cigarrillo quizás era uno de los más regulados. “Se suponía que había una ley que establecía el precio al público, en realidad un precio sugerido, pero esa ley no existe. Es una ley de productos importados que venían con el precio impreso”, precisa la comerciante.

Ante esta situación, el panorama de las fuentes de trabajo de este rubro es bastante desalentador. Los aumentos en los productos y el pago de alquileres e impuestos generan incertidumbre en quienes se ubican detrás del mostrador.

La lista de precios va en ascenso, las ganancias se mantienen estancadas o disminuyen, la inversión es cada vez mayor y ni hablar de los alquileres. Todo es una cadena, pero que tira en diferentes direcciones.

La cintura del pequeño comerciante se quiebra e intenta sortear las variaciones de un sistema cada vez más desequilibrado. ¿Y el cliente?… hay temas de bolsillo que hoy es mejor no hablar.

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