Amor al prójimo, en primera persona

Por Redacción

Ocurrió el viernes en San Martín. Un hombre descompuesto fue socorrido por una enfermera que viajaba en el mismo colectivo. El chofer lo trasladó al hospital.

El pasado viernes, San Martín fue escenario de un notable accionar de ciudadanos de la zona Este. Ante una emergencia, por un pasajero que presentabas signos de infarto, una profesional de la salud y el chofer de la unidad no dudaron en actuar a tiempo.

El relato en primera persona de Eliana

Quería comentarles la experiencia de hoy, y con ello darles las gracias a todas las personas que me ayudaron a asistir. Hoy me levanté temprano como de costumbre para viajar a ciudad sin saber que hoy, una vez más, se pondrían a prueba mis conocimientos y mí profesionalidad.

Soy Enfermera profesional, cómo les decía, tipo 8:30 de la mañana me tomé el micro Directo Mendoza de la empresa Nueva Generación, micro número 75, chófer, Gabriel. Habíamos pasado la calle Eva Perón y la estación Ex Rasa, y estábamos llegando a la última parada del recorrido antes de subir a panamericana.

Yo venía escuchando música, cuando veo que la gente que estaba en la última parada no subía, por lo contrario bajaban pasajeros por ambas puertas delantera y trasera. Inmediatamente me alerté y pregunté qué pasaba y me dijeron que un señor no se sentía bien. Les comunico que soy enfermera así es que puedo comenzar a socorrerlo.

El señor llamado Miguel, presentaba una gran descompensación, vómitos, con dolor en el pecho y brazo izquierdo, falta de oxigenación, irregularidad en su ritmo cardiaco y se desvanecía. Todos sus signos y síntomas indicaban un posible infarto.

Lo asistí, controle sus signos, inmediatamente llame al 911 donde expliqué la situación y pedí una ambulancia, me derivaron con otro sector, el de ambulancias del coordinado, volví a explicar, ahí me derivaron directamente con el médico de guardia que me pide que me quede en línea mientras me indica las pruebas a realizar y que lo lleváramos urgente al hospital, pero la ambulancia no llegaba, el personal policial ya estaba presente como también otro micro para el transbordo de pasajeros.

Miguel (chofer) sin dudarlo ni un segundo dijo lo llevamos al hospital en el micro. Mientras yo estabilizaba al paciente y lo trasladamos, el personal policial motorizado, en móviles y tráfic, nos abrieron el camino y nos escoltaron hasta el hospital donde recibieron al paciente quedando internado.

Todo un ejemplo

Lo sucedido sin lugar a dudas nos pone ante un claro ejemplo de que las vocaciones aún existen. De que entre todos podemos aportar un granito de arena para el bien de los demás. Que el amor al prójimo nos devuelve el doble de lo que damos y que aun debemos tener fe en nosotros, la humanidad.

“GRACIAS GABRIEL POR ACTUAR DE MANERA INMEDIATA, SIN DUDAR NADA DE LO QUE TE DIJERA, Y ACORDANDO DE MANERA PERFECTA Y RÁPIDA EL ACCIONAR Y POR MANEJAR TAN BIEN! GRACIAS AL PERSONAL POLICIAL POR LA RAPIDEZ, ORGANIZACIÓN Y DESEMPEÑO, GRACIAS AL 911 POR LA RAPIDEZ, GRACIAS A LA GENTE QUE SE QUEDÓ COMPRENDIENDO LA SITUACIÓN Y TRATANDO DE COLABORAR! GRACIAS A TODOS, HOY HICIMOS UN EQUIPO QUE FUE DE SUMA IMPORTANCIA Y URGENCIA PARA LA VIDA DE ESTA PERSONA! POR MÁS GENTE ASÍ EN ESTE MUNDO”, culmina su relato Eliana.

Nadie está exento de estar en el lugar de Miguel (pasajero descompuesto), situación que requerirá de otros para sortearla. Y eso nos debe hacer reflexionar que también podemos estar en el lugar de Miguel (chofer) o Eliana (enfermera) o los policías que abrieron paso.

Al destino, no lo sabemos… Pero tampoco sabemos si en algún momento nos podemos transformar en protagonistas, de algo pasajero.

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